enero 10, 2019

El cambio de rutina que esta llevando el ritmo acelerado de la vida en la sociedad actual ha favorecido que la obesidad haya acrecentado en una proporción tal, que ya se considera una epidemia. Los niños no están exentos de esta terrible realidad. Es importante reconocer que la mayoría de los niños con sobrepeso acabarán siendo obesos de mayores.

Los niños obesos ya a la edad de tres años tienen elevados niveles de proteína C reactiva, un marcador de inflamación que en adultos alerta sobre posibles enfermedades cardíacas en el futuro, según un estudio publicado en la revista estadounidense “Pediatrics”.

Uno de los hábitos que puede prevenir la obesidad infantil es crear la costumbre en el niño de alimentarse bien. Darle el alimento adecuado desde su nacimiento es la mejor forma de mantenerlo con buena salud. La obesidad no es accidental. Se puede prevenir respetando algunas sugerencias.

1- Cuanta mayor variedad de alimentos exista en la dieta, mayor garantía de que la alimentación es equilibrada y de que contiene todos los nutrientes necesarios.

2- Los cereales, las patatas y legumbres deben constituir la base de la alimentación, de manera que los hidratos de carbono representen entre el 50% y el 60% de las calorías de la dieta.

3- Se recomienda que las grasas no superen el 30% de la ingesta diaria, debiendo reducirse el consumo de grasas saturadas y ácidos grasos.

4- Las proteínas deben aportar entre el 10% y el 15% de las calorías totales, debiendo combinar proteínas de origen animal y vegetal.

5- Se debe incrementar la ingesta diaria de frutas, verduras y hortalizas hasta alcanzar, al menos, 400 gr. al día.

6- Moderar el consumo de productos ricos en azúcares simples, como golosinas, dulces y refrescos.