febrero 26, 2016

Aunque te suene raro, es posible hacer ejercicios en la oficina, y así mantenerte en forma. Solo algunos cambios en tu rutina diaria. Sustituye el café por una buena taza de té, camina aunque sea de un departamento a otro, aprovecha la hora de almuerzo y estírate… en fin. Atrévete a seguir estos tips y notarás la diferencia.

Bebe té no café. Cuando estés un poco cansado y adueñado en la oficina, es más saludable y reconfortante tomar una infusión de té en lugar de café para despertarte. Uno de los más recomendados es el té de menta.

Camina.
Organiza sesiones de creatividad al aire libre o camina cinco minutos antes de una reunión esto ayuda a concentrarse, fomenta la creatividad y reduce el estrés en el trabajo.

Aprovecha la hora de almuerzo.
Además de comer, en tu hora de almuerzo puedes caminar cerca de la oficina o llevar un par de pesas o cualquier otra actividad deportiva que no te provoque sudar mucho. Será más divertido si invitas a otros compañeros de la oficina.

Estira los músculos.
Estirar los músculos alivia la tensión del cuerpo. Cuando uno se pasa casi todo el día sentado, los músculos se agarrotan y pierden flexibilidad, y así se reduce la movilidad de las articulaciones. Esto provoca problemas de cadera, debilitamiento de los músculos abdominales, y dolores en el cuello y en las zonas superior e inferior de la espalda. Así que estírate, párate al menos cada una hora de la silla y muévete.