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Tratamiento para la Anorexia Nerviosa
Fecha de Piosted: 09 de Septiembre, 2013

  En el manejo de la anorexia nerviosa es necesario que el paciente sea intervenido por un equipo de salud conformado por profesionales en psicología, medicina, enfermería, trabajo social, nutrición, y otros según sea el caso. Además, se debe contar con el apoyo de la familia, siempre y cuando esta no encubra o soporte las prácticas inadecuadas del paciente, lo cual debe ser estudiado al inicio del tratamiento.

Respecto al manejo nutricional, se busca que los pacientes incorporen los alimentos en proporción y cantidades adecuadas, haciéndoles ver que su ingesta no provoca el efecto negativo que imaginan, y por lo tanto, recobrando una relación saludable con la comida. Hay que tomar en cuenta que es un proceso largo, que puede durar hasta tres o cinco años, dependiendo de la severidad del caso, por lo que se debe tener mucha paciencia.

La buena nutrición en las personas que padecen de anorexia nerviosa va a favorecer no solo la recuperación de su peso y la mejora de su estado físico general, sino que también beneficia su salud mental, la cual se ve afectada de igual forma por la deficiencia de nutrientes, entre ellos el zinc, cuyo déficit se ha relacionado con la depresión.

Diagnóstico nutricional



Previo a la intervención, es importante conocer algunas de las prácticas comunes a las que recurren los pacientes con anorexia nerviosa para no comer, para así poder identificarlas y evitarlas. Entre ellas se encuentran

• Masticar lentamente para tardar mucho en la hora de la comida y lograr esconder lo que no comen
• Colocar los alimentos de una forma específica en el plato para esconderlos debajo de los cubiertos
• Ausentarse de las comidas por diferentes razones

Los hábitos alimentarios de las personas que padecen de anorexia nerviosa pueden variar mucho entre una y otra con respecto a la cantidad de comida consumida a lo largo del día. No obstante, varios estudios han observado la tendencia a rechazar y preferir los mismos grupos de alimentos, como lo es eliminar los azúcares y las grasas de la dieta, y consumir principalmente frutas, vegetales y los lácteos, seguidos en menor cantidad por las carnes, pescados y cereales.

A través de un registro de alimentos que consume el paciente diariamente, se verán reportadas estas preferencias del paciente, lo que considera “bueno” o “malo”, y por lo tanto lo que le provocará más o menos ansiedad a la hora de comer. Este hecho va a ser importante para realizar y negociar el plan de alimentación, en especial al inicio del tratamiento, donde puede haber mayor resistencia.

La flexibilidad y capacidad de negociación con el paciente va a ayudar a disminuir su ansiedad frente al tratamiento, sin olvidar que existen ciertos aspectos que son innegociables y que se deben imponer, como podría ser la eliminación de alimentos con muy baja o nula densidad calórica (agua, productos dietéticos, té) o de prácticas inadecuadas (uso de laxantes, excesiva actividad física). 

Las mayores deficiencias de nutrientes se presentan en especial para el zinc, hierro y el magnesio, así como los ácidos grasos esenciales, por lo que se debe procurar incluir alimentos fuente de estos, como los son los pescados, carnes de res, cordero y cerdo, leguminosas (garbanzos, frijoles o porotos y lentejas) y las nueces. El uso de suplementos es una opción temporal en caso de que no se alcancen las recomendaciones a través de la alimentación. 

Plan de Alimentación

La rehabilitación nutricional debe estar constituida por un plan de alimentación equilibrado, con las proporciones normales de proteínas, grasas y carbohidratos, así como de vitaminas y minerales. Al inicio del tratamiento puede que no sea posible recomendar estas cantidades óptimas, sino que debe adecuarse hasta cierto punto a lo que consume actualmente el paciente, para de esta forma evitar angustia, estrés y el síndrome de realimentación.

Deben existir tres tiempos de comida principales: desayuno almuerzo y cena, así como dos meriendas, una en la mañana y otra en la tarde. De ser necesario, si no se alcanza el requerimiento de energía, es posible optar por batidos suplementarios de cualquier marca comercial o preparada en casa, que contenga azúcar, leche y/o aceite, vigilando siempre la tolerancia de la persona.

Con respecto a las comidas, se busca que los alimentos sean lo más rico nutricionalmente posible; si toman leche, procurar que esta sea entera o semidescremada, el huevo debe ser entero, incluir por lo menos una porción de carne de cualquier tipo, alimentos fuentes de carbohidratos complejos como la papa, arroz, pasta; y el consumo de azúcares y grasas se puede incluir sin problema.   

El tiempo de reposo luego de las comidas es de 30 minutos, procurando que en este periodo el paciente realice otra actividad como leer o ver televisión, que lo distraiga de su angustia. Se recomienda que la persona esté acompañada por un  miembro del equipo de salud o de un familiar, que lo apoye, reconforte y vigile su relación con la comida así como la tolerancia a esta.

Con todo lo anterior, se busca que el paciente con anorexia nerviosa recobre la buena relación con la comida, sin pensar constantemente en términos de calorías y porciones, si no en lo que es mejor para su salud y que posteriormente logre tomar adecuadamente las decisiones para su auto cuidado.

Fuente: GeoSalud (Daniela Cordero)

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