mayo 20, 2015

Un equipo de la Universidad de Córdoba, España, estudió la calidad del esperma de 15 triatletas españoles en buena salud y la intensidad y la duración de su entrenamiento en cada disciplina de triatlón, compuesta por ciclismo, natación y carrera.

Sobre los tres deportes considerados, sólo el ciclismo mostraba una correlación clara entre la intensidad del entrenamiento y la calidad del esperma.

Cuando todos los triatletas estudiados tenían menos del 10% de espermatozoides normales, ese nivel era de menos del 4% en algunos que recorrían más de 300 kilómetros por semana en bicicleta, un nivel en el que la fertilidad se compromete de manera significativa.

Según los investigadores, esta débil calidad del esperma se atribuye a la compresión de los testículos contra el sillín o el calor producido localmente por vestir maillots ajustados.

En un estudio precedente, en el que se incluían los deportistas de diferentes disciplinas, los investigadores demostraron que de todos los profesionales del deporte estudiados, los triatletas eran los que presentaban el esperma más alterado.

Las competiciones de triatlón más exigentes incluyen recorrer 3.800 metros de natación, 180 kilómetros en bicicleta y un maratón, una carrera de 42 kilómetros.